lunes, 20 de julio de 2015

PROCESO DE JUAN EL BAUTISTA

                 I

El tiempo se dilata como una arteria
hacia el corazón de la noche.
No terminar la vida relatando el horror.



                 II

Yo fui Juan el Bautista
                                        y anuncié a Dios.
Luego vi mi cabeza cortada
en la fiesta de otros.




                  III

Mi muerte fue la acusación.
La sombra necesaria.
¿Qué habrías sido tú
                                      oh Dios
sin mí?
¿Se habría celebrado tu banquete?




                  IV

Aquí estoy, debajo de mi muerte,
resto de un fuego.
Aquí, debajo de sus risas,
como un insecto sobrevivo.



                    V

Otro lo narrará.

miércoles, 8 de julio de 2015

Abrazo



Hay futuros que suceden como los bellos recuerdos que serán
y espíritus reencarnados en la intangibilidad de un vaso
donde ahora pongo una mano mientras la otra está en la tuya.

Hay vidas que suceden con la perpetuidad de un parpadeo
humedad de los ojos ante la inmensidad del paisaje
y el rosa azul o verde
son tan solo adjetivos para el poema antiguo
que no te escribiré.

Hay dioses que retornan arrastrando los pasos
a través de los ojos de tu boca
como si fueras ahora tú
esa puerta que nadie nunca abrió
en el largo pasillo de mi vida.

En noches como esa como esta
que te tuve te tengo 
abrazo a todos los que vienen
los que se fueron sin hacer ruido.

Fortuna

Afortunados son
los que arrojados desde cualquier playa
se abrazan bajo una luz azul y no están muertos.
Afortunados los que siendo azules
aún no están muertos y se besan
como ciervos fugaces en el bosque.

Afortunados son los que sonríen
delante de tantas cosas rotas
y sus cicatrices florecen
y sus lunas se multiplican.
Afortunados los que cubren de rosas su piel seca
y ven pasar desnudos el camión de la basura
porque cualquier hotel puede ser esa inmensa pradera
donde los sioux no se dicen adiós.

Afortunados en el infierno
nosotros, para quienes el amor
fue una brisa fresca.